DEL ENAMORAMIENTO Y OTROS PLAGIOS

Publicado: marzo 3, 2012 en Zopilotadas
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“All that’s left is the proof that love’s not only blind but deaf”

The Artic Monkeys, Fake Tales of San Francisco

El sentimiento más nefasto tiene que ser ese llamado “enamoramiento”.  Hay quien dice que es discutible si algo así como una infatuación romántica puede ascender a los rangos de un sentimiento, pero yo digo que solo los soberbios y arrogantes tienden a jerarquizar las posiciones de lo que debería ser o no llamado un sentimiento, al fin al cabo ¿no es sentimiento una palabra más abstracta pero aun así similar a emoción? ¿Quién dijo que enamorarse es mejor que excitarse o, lo que es igual, que el sentimiento es superior a la emoción? Pero más allá de esa discusión, y por fines prácticos, quedémonos con que enamorarse es un sentimiento al que vengo a clasificar como nefasto. Y eso porque, sin duda alguna, no hay cosa más angustiante que enamorarse.

No nos confundamos, es posible que haya quienes lean esto y salten, con esa predecible pequeña rabia de quién se siente atacado, pero solo saltarán por esa costumbre a romantizar las emociones, esa creencia que el amor es a primera vista. Siempre he odiado esa pinche frase: “Amor a primera vista”, uno no va por ahí elevando a cualquiera, con quien se cruce por la calle, de extraño a amado, solo porque le gustó como le quedaba la minifalda o porque es alto y apuesto ¿se podría negar que esa ligereza con que nombramos al amor no es otra cosa que excitamiento? Sin ir muy lejos, amor es algo que ocurre después del enamoramiento, no es el enamoramiento mismo.

Hay quienes salen de sus casas, un día X o Z, y caminan con la certeza de la normalidad y es ahí que cuando menos lo esperan, pero si lo desesperan, que ven un par de buenas piernas o unos ojos fulgurantes y sienten un intenso malestar por el estomago (o más abajo si nos sinceramos), caminan confundidos con sus certezas temblando hasta que encuentran una cara amiga y después de cumplir con famoso contrato social van y le sueltan “Oye, Fulanito creo que estoy enamorado”. Ya después de verbalizarlo, todo se divide entre los que sin darse cuenta aceptan que ello no es más que el imperioso deseo de su genitalia y los otros que se lanzan a soñar los sueños más alocados de romances y otros infiernos. Es curioso como algo como el encontrar a alguien atractivo puede convertirse en un viaje tan romantizado. Eso se ve cuando a los primeros se les empieza a confundir en la cabeza si están con ganas o si es que quieren tener a quien miraron solo por conquistar o ser conquistados, y también se ve cuando los segundos eliminan todo resquicio de la persona que miraron y se crean una nueva, enterita y parecidísima pero pensada para ser algo tan imposible como la perfección hecha persona.

Llamar enamoramiento a este proceso no es más que una justificación. Al enamoramiento se lo reviste de amor con la excusa patética de poder escapar al tabú del deseo sexual, sin darnos cuenta que caemos en la mentira de forzarnos a exaltar a un paroxismo injusto, si no insulso, a algo tan común como la superficialidad de la atracción física. Enamorarse no es más que interesarse en otra persona por algún motivo indefinible, enamorarse no es más que brindarle más atención a alguien en comparación a los demás, enamorarse no significa haber sido tocado por el destino. Enamorarse está exento de amor.

Amar ocurre en otro momento, un “te amo” se escapa cuando algo se mueve en uno pese a que hemos visto lados oscuros de una persona (y no hablo de esos lugares donde no llega el sol), el amor no se fundamenta en el romance, ni en la atracción, pero no está exento de ellos.

“Todo enamoramiento nace de una elección fraudulenta” dijo Xavier Velasco en Puedo Explicarlo Todo. Frase que toca ciertas venas importantes del asunto. Todos alguna vez hemos pensado en la inevitabilidad del amor, creímos que uno se enamora inevitablemente, sin nunca saber cómo o de quien o en qué momento. Lo cierto es que si bien uno no controla de quien se siente atraído, hay un momento breve en el que nos dejamos llevar por una elección shakesperiana: ¿Enamorarse o no enamorarse? Que en sí es preguntarse: ¿Joderse o no joderse? Midiendo esa disposición a que lo racional pierda poder, rendirse a la salvajía de esos sentimentalismos ilusorios que la televisión (gran chivo expiatorio) se ha encargado de reforzar. Joderse al revestir una linda vista en ese único ser elegido por el destino al que quisieras llamar: “amorcito”, embatiendo a ciegas y sin saber porque, con oídos sordos a los defectos o las dudas propias, manejando sin frenos al peñasco del romance.

comentarios
  1. Rose Taboada dice:

    =) interesante……. pues si…. muxas personas se guian x las apariencias… y kreen x k arte de magia o x el solo hecho d una kara bonita… o un lindo kuerpo…. ya stan enamorados y aman a alguien………….. kuando realmente va más alla… dem mismo hecho de konocer tan solo la kareta e ilusiones de la apariencia d una persona….
    tambien… se ve k muxas personas piensan k el hecheo d konocer a alguien se da por el mismo “destino” y k son el uno para otro…. almas.. gemelas…. y todo sera para siempre…. kuansoo esas son ideas ilusiorias… k solo kntaminan…. una relacion y solo la vuelve más tóxika…
    :3 lindo… post…… m gusto!
    saludos
    Rosse

  2. Rose Taboada dice:

    pd… sorry x los errores ortográfikos… haha a veces escriboo sin ver las teclas! xD

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