Monólogo 215184919

Publicado: febrero 16, 2016 en Zopilotadas

Hay ilusiones que nos sostienen, que nos brindan la artera y hasta magra ventaja de la esperanza, anclándonos a esa perspectiva de que hay un sol poniente en todos los horizontes. La ilusión es así, se vale de los conceptos más improbables,de las posibilidades más fantásticas, para crearnos la idea de que nuestros sueños podrían ser reales, de que nuestras metas no son solo un pensamiento correteando en nuestros cerebros. Aferrados a la esperanza se nos hace más fácil soportar el cruel peso de la vida y la realidad, las vicisitudes a las que está sujeta nuestra existencia, simplificándola o, por lo menos, ayudando a darnos un respiro de alegría que nos permita sentir que vale la pena vivir. Dicho de otra forma, se entrega uno a la esperanza porque aligera al sufrimiento.

Por supuesto que hay quienes exageran pues no existe consuelo que no despierte algo de vicio…pero ese es otro asunto del que no vale la pena hablar casi nunca. El verdadero meollo en el tema de las ilusiones y esperanzas está en que se sostienen en mentiras que podrían ser verdades, en pensamientos que traducimos en metas para volverlos posibles y convencernos que ahí está la felicidad. Y en cierta medida lo está, y es por eso que nos empecinamos en perseguirlas, pues en este mundo de dificultades es lindo alcanzar anhelos y sentir que hemos triunfado. Y sí…es duro, es jodido, es una guerra sin cuartel ni bandos, es la mera lucha por sobrevivir impulsándonos con algo que para nosotros vale la pena y que hasta quizá no lo valga o, probablemente, no lo consigamos pero mientras luchemos por ello, sostenidos en nuestras ficciones, de alguna forma el mundo tiene sentido o, por lo menos, se vuelve interesante vivir para aprender de las adversidades y los pequeños respiros. No se equivoquen, la vida es despiadada y nuestras verdades no son más que mentiras pero es en sus velos que nos engañamos para no ansiar a la muerte y es en sus misterios que nos entregamos a cosas que nos superan como amar a alguien y perderle.

No puedo decir mucho más, solo admitir que también yo tengo una de esas ilusiones en las que se sostienen mis esperanzas y trabajo hacia ellas buscando una plenitud que yo sé que no existe…pero que en el contexto de mis anhelos son ilusiones que me enseñan con el dolor que me provocan, me alegran con sus amagues de realización y me hacen creer en algo que sobrepasa a cualquier dios o sentimiento. Me hacen querer luchar para perpetuar esas emociones y sensaciones que piensa uno como incompatibles con los pesos de la realidad antes de darse cuenta del estrecho espacio que los separa, y es que a la vida hay que vivenciarla y no acallarla con ilusiones. A las ilusiones hay que usarlas para sazonar los breves respiros de felicidad que logramos obtener de la realidad, para mejor manejarnos cuando la llegada de lo anhelado nos enseñe que conseguirlo es un paso enorme pero no tanto ni tan complicado como sostenerlo. Pero esa también es una lucha…una que puede valer la pena.

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