Posts etiquetados ‘Alain Johanes’

qotsa

Pasaron seis años desde que Queens of the Stone Age invadió al mercado con un álbum nuevo. Y las expectativas eran muy altas. Me apresuraré a decir que de alguna manera el disco no decepciona, pese a que dejó a muchos con un sabor a poco. Decepcionados, quizá, por los tempos conocidos que formulan ritmos que, a primer oído, suenan a viejo. No olvidemos que Era Vulgaris dejó a más de un fan decepcionado por no aportar mucho al crecimiento musical de la banda. Sensación que quizá se repita, para el fan casual, al escuchar …Like Clockwork, aun cuando no podrá estar más equivocado.

No mentiré: el albúm es difícil de procesar. No necesariamente por la complejidad en la combinación de los instrumentos, o el manejo de tiempos, o los amagues de cambios rítmicos y los quiebres descorazonantes que contribuyen al ambiente del álbum, ya de por sí trágico. Es por todo eso, a lo que se le suma el trasfondo que se fue formando en estos seis años de espera. Yendo desde Joshua Homme hospitalizado, pasando por la banda retocando en vivo el primer álbum en busca de inspiración, la depresión que ayudó a Homme a componer este disco, los artistas invitados cuyo meros nombres alcanzan para una erección musical – Dave Grohl, Trent Reznor, Sir Elton John, el retorno de Nick Oliveri (aun cuando sea solo un invitado), la sexy Brody Dalle, James Lavelle, Alex Turner, Jake Shears, Alain Johanes, Mark Lanegan y Jon Theodore (quién se une como el nuevo baterista de la banda) – ante su sola mención.

...Like Clockwork

El disco empieza con una especie de calma. Con los instrumentos ascendiendo en medio de un ritmo lento para los parámetros de Queens of Stone Age, casi como un anuncio, dada la familiaridad de la tonada, que se siente  diferente en relación a lo que seis años antes había sido Era Vulgaris. Keep Your Eyes Peeled, primera canción del álbum, es más una afirmación que una introducción. Es la manera peculiar de la banda de decir “este disco no es nada nuevo, pero el feeling será totalmente lento, nostálgico y casi depresivo”. Mientras la guitarra avanza intempestuosa, la batería marca un ritmo acelerado al melancólico bajo, y la voz de Homme lanza gritos que podrían sonar a dolor, si no se adivinara una suerte de lamento más propio del desesperado. Las partes calmadas tras la explosión del nudo solo están ahí para relajarnos antes del próximo tema.

I Sat By The Ocean empieza más vertiginosamente, recuperando esa onda alternativa que caracteriza a la banda en sus conciertos y manejándose en una estructura más propia del primer álbum, pero fuertemente influenciada por todos los discos que lo siguieron. Para cuando Homme grita “Silence is closer” la música ya se ha disparado, sin siquiera acelerarse y sin exagerar mucho ese sobresalto. De nuevo, y esto será algo recurrente, se siente una especie de nostalgia, de tristeza en las tonadas y los liricos, en medio de ese caos de instrumentos, que se baten en duelo con una guitarra, causando una sensación de que esta canción – la mejor del álbum en mi opinión – te hace implosionar un poco.

El tono oscuro se profundiza en The Vampyre of Time and Memory con Josh Homme haciendo de increíble hombre banda para una balada en potencia. La canción va progresivamente de una tristeza melancólica hacia una más violenta y contenida.

If I Had a Tail rompe este ambiente, dejado por su track predecesor, sin perder el ritmo pero si variando la velocidad de la batería – que de Joey Castillo pasa a Dave Grohl –  otorgándole un papel más sucio a las guitarras. La canción se apoya en un verso-coro-verso furibundo, que no admite que se le baje el tono, permitiendo solo amagues de querer ir más lento. Como una especie de histeriqueada agresiva y muy obvia, pero no por ello menos maravillosa.

Tras unos lamentos distorsionados, y una ligera y rítmica introducción, la guitarra de My god is the Sun – primer tema revelado d3f8d29fdel disco – inicia a la canción más propia de los antiguos tiempos de Queens of The Stone Age. No que el disco sea una total reinvención, ni siquiera está muy alejado a lo que el Rated R y el Songs for the Deaf establecieron en la historia, y significaron en la mitología de esta banda. My God is the Sun suena como a una explosión ligera y acelerada en donde los fans de los inicios de esta banda encontrarán una brizna de frescura, colmada de sonidos ya masticados. No por nada fue el single con que el álbum se dio a conocer.

Acompañados por un casi invisible Trent Reznor, los Queens of the Stone Age empiezan Kalopsia con un silencio plagado de un susurro extraño que da pie a un ritmo lento, contaminado de angustia. La canción es mentirosa, pues promete calma desde su génesis y luego un quiebre derrumba toda estabilidad en lamentos y más lamentos. Oscuridad, como toda canción en este disco. Lo curioso de Kalopsia es que ya a estas alturas uno debería estar cansado de tanta oscuridad y tan poca novedad en los ritmos, pero es justamente en Kalopsia cuando termina uno de entender que efectivamente existe novedad en este disco y sus estructuras musicales, sea para un oído inexperto o experto. Además que la canción sirve para terminar de aceptar que el tono del disco es definitivamente oscuro de una manera muy distinta a la que Homme nos tenía acostumbrados. Más cercano a Mosquito’s Song que a Sick Sick Sick en términos de oscuridad para Queens of the Stone Age.

Ya Fairwather Friends – con la reina de las reinas, sir Elton John ayudando con el piano y su voz – es una linda distracción. Acelerada, pero nunca perdiendo el tono ni las ligeras experimentaciones rítmicas. Sirviendo, eso sí, como puente al tono más alegre de Smooth Sailing que esconde a unos liricos propios de un autodestructivo que se aferra a una última esperanza. Todo esto actúa elucubrando el ambiente ideal de falsa sensación de bienestar – con un subtexto demoledor en las palabras – que hacen que la violencia de I Appear Missing sea muy arrolladora.

Me gusta pensar que I Appear Missing es el momento al  que todas las otras canciones apuntan. Como si hubiesen sido compuestas para crear un sentimiento en quien las escucha, uno que solo encuentra su catarsis en las tonadas casi ófricas,dsfgd salvajes, reprimidas y depresivas que no redefinen el sonido de Queens of the Stone Age, pero sí el estilo. Ya la canción homónima del álbum queda como un cierre necesario a ese pequeño viaje que es …Like Clockwork.

Es obvio que oídos bien entrenados escuchan claramente las intervenciones de cada uno de los artistas invitados. Pero para oídos poco conocedores como los míos la cosa es muy distinta. Lo cual me permite afirmar que uno de los atractivos del disco es que es muy propio de Queens of the Stone Age. Pese a todas las estrellas invitadas que contribuyen en este disco, ninguna de sus presencias sobresale para apropiarse de las respectivas canciones en las que se unen, y el disco sigue siendo muy propio de la banda que lo toca. Eso es, sin duda, un triunfo entre tanto famoso y excelente músico. Al mismo tiempo que la sutileza de los cambios en la música denota a una banda más madura, mejor producida y que se niega a unirse al montón de bandas comunes que apuestan por algo de electrónica en sus melodías para subirle el volumen a sus ventas. Los de Queens of the Stone Age son meros roqueros, vieja escuela experimentando con la melancolía. Sacándole el dedo a la moda imperante.

Una buena forma de ponerle calificativos al álbum sería nombrarlo como una melancólica reformulación de lo antiguo. Con …Like Clockwork, Queens of the Stone Age se afianza como una de las bandas de rock más grandes de los tiempos, que hace las cosas a su manera – a la Homme, podría decirse – y que no se contenta con simplemente lanzar su música, sino que promociona al mismo con increíbles videos que cuentan con el arte de Boneface. Con miembros que han pasado por las filas de The Mars Volta, que militan aun en The Dead Weather o Them Crooked Vultures – ambas bandas casi perfectas – o que se mantienen en movimiento, con proyectos extraños que hacen girar a la música. Todo esto trae, definitivamente, la promesa de un futuro increíble, no vendido a la moda y que siempre tendrá una manera sutil de innovar. Los críticos expertos le han dado desde cinco a cuatro estrellas a este álbum. Yo solo diré que se ha convertido en mi favorito de Queens of the Stone Age y que vale la pena darse el gusto de escucharlo una y otra vez, sin que nunca aburra.

Screen-Shot-2013-05-06-at-12.52.17-PM

Les dejo el video increíble video con el arte de Boneface y fragmentos de las canciones de …Like Clockwork.

Anuncios